martes, 31 de marzo de 2015

La jaba, el pomo y el pozuelo

http://www.14ymedio.com/nacional/jaba-pomo-pozuelo_0_1726027381.html

Los primeros pomos plásticos de litro y medio que conocí eran de Pepsi Cola. No recuerdo cómo llegaron esos pomos a mi casa, pero debe haber sido a mediados de los noventa, cuando mi abuelo comenzó a trabajar en el turismo para una empresa que traía viajeros canadienses a Cuba.
Eran pomos plásticos de dos piezas, el pomo y la base. El pomo era transparente como los de hoy, pero con una base pegada que, al menos en aquellos pomos de refresco, era negra. Fueron un bien que conservamos con esmero, pues hacerse con un pomo de refresco era difícil aunque estuviera vacío. También por eso puedo narrar con detalle su decadencia.
La base de aquellos pomos era lo primero que comenzaba a deteriorarse. El deterioro del pomo no era tan lamentable como perder la base negra. La razón es que en aquellos pomos, a diferencia de los actuales, en los que base y pomo son una misma cosa, el fondo era redondo y una vez que perdían la base no podían pararse. Cuando los pomos se hicieron más cotidianos, era normal ver refrigeradores con varios de estos pomos siempre acostados.
En una ocasión vi un pomo al que el ingenio le había resuelto el problema del apoyo. Alguien aprovechó la base malograda y le sustrajo el centro, luego lo invirtió y lo pegó con esparadrapos al fondo. El resultado era que el pomo quedaba con una pequeña superficie plana, aproximadamente del ancho de una peseta, que le permitía mantenerse parado. Es difícil ilustrar con palabras todo esto. Una foto sería mucho más elocuente, pero sucede que estos pomos de refresco de dos piezas desaparecieron hace mucho, dejando lugar al más ingenioso pomo de una sola pieza.
Creo además que nunca se hicieron en Cuba pomos de dos piezas. Cuando la tecnología del pomo plástico de refresco llegó aquí, ya estaba regularizado el de una pieza.
Antes del pomo plástico de refresco, en Cuba solo eran conocidas las botellas y las latas. Las latas las conocimos, como mismo nos pasó con los pomos, con las bebidas extranjeras.

                Las latas vacías eran objetos de colección

Recuerdo que las primeras latas que conocí las llevaba a la escuela Persi Alvarado Sariol, mi gran amigo de la primaria, pues su papá, que luego resultó ser el agente fraile, un espía cubano de origen guatemalteco, se las traía del extranjero o quizás se las compraba aquí mismo en las tiendas de diplomáticos.
Creative Commons License probidad by Boris González Arenas is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Based on a work at probidadcuba.blogspot.com.