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viernes, 11 de julio de 2014

Declaración por el 20 aniversario del hundimiento del ¨13 de marzo¨

El próximo domingo 13 de julio del 2014 se cumplirán veinte años del hundimiento del remolcador 13 de Marzo en las aguas al frente de la Habana, que dejó un saldo de treinta y siete muertos y treinta y un sobrevivientes.
En el año 1994 las tensiones derivadas de cinco años de hambre y necesidades elementales llegaron al límite. Los cubanos se lanzaban desesperados al mar tratando de llegar a las costas de Estados Unidos, como si el solo hecho de flotar sobre algo garantizara el cruce de una distancia que para muchos fue interminable. Cualquier embarcación era usada con ese propósito. Numerosos barcos fueron secuestrados por personas que aspiraban a llegar, con sus familias, en condiciones más seguras que las propiciadas por cámaras de camiones, tanques de cincuenta y cinco galones y corchos. Las imágenes de aquellos días espantan y no es por estar orgullosos de ellas, que el castrismo las ignora absolutamente.
Fue en esas condiciones que un grupo de familias planearon escapar de Cuba en el remolcador 13 de Marzo. Los sobrevivientes de aquél trágico suceso están seguros de que el gobierno cubano tenía información del plan de fuga por la disposición alerta que tenían una serie de embarcaciones en las afueras de la bahía. Más tarde sabrían que también lanchas de la marina de guerra se mantenían al acecho, pero en un primer momento sólo alcanzaron a ver los barcos que, con potentes chorros de agua salada, rápidas maniobras y golpes incesantes al casco del 13 de Marzo, dificultaron su avance y produjeron su hundimiento. De nada valieron las súplicas de las familias amontonadas en el barco que, aspirando a detener el acoso, hicieron salir a cubierta a los niños que llevaban, a quienes debieron llevar nuevamente al interior de la embarcación, de donde no saldrían nunca más.
Después de hundido el 13 de Marzo, los chorros de agua continuaron lo que incrementó el número de víctimas. En un momento dado, el acoso sobre los sobrevivientes cesó y una lancha de guardafronteras apareció en el lugar. Fueron los militares de esta embarcación, y no los miembros de los barcos acosadores, los que rescataron del agua a aquellos que aún quedaban con vida. Al subir al barco pudieron ver un buque de nacionalidad griega y comprendieron que habían sido rescatados para evitar que su tripulación fuera testigo de un crimen atroz.
Treinta y siete personas murieron en aquellos sucesos. Sus nombres son:

1- Hellen Martínez Enríquez, de cinco meses de vida.
2- Cindy Rodríguez Fernández, dos años
3- Ángel René Abreu Ruiz, tres años
4- José Carlos Nicole Anaya, tres años
5- Giselle Borges Alvarez, 4 años
6- Caridad Leyva Tacoronte, 5 años
7- Juan Mario Gutiérrez García, 10 años
8- Yasser Perodín Almanza, 11 años
9- Yousell Eugenio Pérez Tacoronte, 11 años
10- Eliecer Suárez Plasencia, 12 años      
11- Mayulis Menéndez Tacoronte, 17 años
12- Miladys Sanabria Cabrera, 19 años
13 - Joel García Suárez, 20 años
14- Odalys Muñoz García, 21 años
15- Yaltamira Anaya Carrasco, 22 años
16- Yuliana Enríquez Carrazana, 22 años
17- Lissett María Alvarez Guerra, 24 años
18- Jorge Gregorio Balmaseda Castillo, 24 años
19- Ernesto Alfonso Loureiro, 25 años
20- María Miralis Fernández Rodríguez,  27 años
21- Jorge Arquímedes Levrígio Flores, 28 años
22- Leonardo Notario Góngora,  28 años
23- Pilar Almanza Romero, 31 años
24- Rigoberto Feu González, 31 años
25- Omar Rodríguez Suárez, 33 años
26- Lázaro Enrique Borges Briel, 34 años
27- Martha Caridad Tacoronte Vega, 35 años
28- Julia Caridad Ruiz Blanco, 35 años      
29- Eduardo Suárez Esquivel, 38 años
30- Martha M. Carrasco Sanabria, 45 años
31- Augusto Guillermo Guerra Martínez     45 años
32- Rosa María Alcalde Puig, 47 años
33- Estrella Suárez Esquivel, 48 años
34- Reynaldo Joaquín Marrero Álamo, 48 años
35- Amado González Raíces     50 años
36- Fidencio Ramel Prieto Hernández     51 años
37- Manuel Sánchez Callol     50 años

Aún hoy el gobierno cubano no ha explicado la escala de valores por la que se rige para determinar que decenas de personas murieran de un modo tan bárbaro y sus ejecutores no hayan sido juzgados. Como el próximo trece de julio se cumplen veinte años del evento, miembros de la oposición democrática cubana solicitamos lo siguiente:
Primero: Que los días 12, 13 y 14 de julio del 2014 sean considerados de duelo por los cubanos en todo el mundo en honor a las víctimas del hundimiento del remolcador 13 de marzo.
Segundo: Que los artistas cubanos, funcionarios oficiales, miembros de instituciones represivas, intelectuales de cualquier orden, convocados usualmente por el gobierno cubano para encubrir con actividades festivas jornadas de dolorosa recordación para el pueblo de Cuba, se abstengan respetuosamente de participar en ellas, permitiendo que en estos días, como sucede en otras fechas semejantes, los cubanos vivamos nuestro dolor sin ofensas ni humillación 

La Habana 9 de julio de 2014


Firmantes iniciales de esta Declaración

Julio Aleaga Pesant
Juan A. Madrazo Luna
Fernando Palacio Mogar
Boris González Arenas
Manuel Cuesta Morúa 
Eroisis González Suárez
Lilianne Ruiz Andarcio
Leonardo Calvo Cárdenas
Félix Navarro Rodríguez
Iván Hernández Carrillo
Mario Félix Lleonart
Yoaxis Marcheco Suárez
Hugo Damián Prieto Blanco
José Díaz Silva
Andrés Pérez Suarez
Lourdes Esquivel Vieyto


Los interesados en suscribir esta declaración pueden enviar su nombre a porvictimas13dmarzo@gmail.com




Desde hace algunos días viene realizándose también una acción convocada por el proyecto Estado de SatsPuedes hacerte una instantánea como tributo y ser parte del homenaje-denuncia. Todas las imágenes se publicarán. 

lunes, 23 de septiembre de 2013

De cómo Roberto Carcassés desenmascaró a John Wayne


John Wayne pregunta a la joven si conoce el significado de la cinta amarilla en el cabello. La joven le comenta que sí, ella está enamorada y esa cinta significa que espera a un hombre. En realidad la joven vacila entre dos jóvenes oficiales del campamento que se disputan su preferencia.
En Cuba corre el mes de septiembre del año 2013 y René González, un ex agente de la Inteligencia Cubana que cumplió una condena en prisiones de los Estados Unidos, dirige ahora, ya libre, la campaña por la liberación de cuatro compañeros suyos que, en este mes, cumplen quince años de condena en aquél país. Son los Cinco Héroes.
John Wayne debe transportar a la joven y su madre, hija y esposa de otro oficial del campamento, sanas y salvas, a territorio seguro. Corren los tiempos de la expansión hacia el Oeste. Entre el sitio en que se encuentran y el territorio libre de peligro se encuentran los malvados indios, cuya crueldad no tiene límites.
René González ingenia, en medio de la misión para salvar a los otros héroes, que todos los cubanos llevemos, en vísperas de un nuevo aniversario de su entrada en prisión, una cinta amarilla sobre nuestro cuerpo o en algún lugar visible, como muestra de que, ansiosos, esperamos la llegada de sus compañeros, que también son los nuestros.
La película se llama She Wore a Yellow Ribbon, lo que traducido literalmente significa: Ella usaba una cinta amarilla. Fue realizada en 1949 por el director de cine norteamericano John Ford. El otro episodio forma parte de la campaña por el regreso de los llamados “Cinco Héroes”. En ambos, el evento histórico y la ficción han sido mezclados para producir un mismo fin: dar a la realidad rango de leyenda.
El cine del Oeste hizo común que los indios aparecieran como despiadados criminales en tanto el ejército norteamericano lo hacía como el contingente benefactor y justiciero en un gran ejercicio de manipulación de la realidad histórica. En She Wore a Yellow Ribbon se inserta la relación de la joven con dos oficiales y, añadida, aparece la cinta amarilla como adorno sentimental. No fue hasta dos décadas después de realizada esta película, que el cine norteamericano mostró campamentos indios, con niños, mujeres y ancianos, arrasados por los soldados yanquis; la brutalidad de la usurpación de las tierras indias manifiesta y el mito del buen hombre blanco hecho trizas.
A una manipulación semejante se dispuso el aparato de gobierno de Raúl Castro cuando convidó a los cubanos, tan acostumbrados a que un convite demande asistencia obligatoria, a que adornaran con cintas amarillas lo mismo la ropa que llevaban puestas, que sus balcones o autos. Al parecer el juicio de los espías cubanos tuvo irregularidades, resultando que las penas impuestas excedieran la gravedad de los hechos imputados. Nunca un exceso como el que dejó sin juicio a los asesinos que condujeron el barco que impactó el transbordador Trece de Marzo en 1994 dejando su pesada carga humana, niños mediante, al vaivén del mar embravecido. Frente a semejante crimen, el exceso en las condenas de los espías cubanos aparece como un relativo error de procedimiento. Parecería que tan solo por infiltrarse en la comunidad de cubanos a la que el castrismo, con el control absoluto de las políticas de la nación con sus emigrados no deja de extorsionar, aprovechando sus vínculos filiales y emocionales con la patria que dejaron atrás, los espías cubanos tienen bien impuestas sus condenas. Pero si demandamos un estado de justicia para Cuba, con más razón tenemos que ser justos en la condena de los que conspiran contra él.
Al estilo de la película de John Ford, la cinta amarilla es una herramienta que busca introducir cierta sentimentalidad en el episodio político. Una mentira repetida muchas veces se convierte en verdad y la maquinaria montada por el castrismo parecía estar llegando a buen puerto. Para concluir la jornada por el regreso de “Los Cinco” se convocó, el pasado jueves 12 de septiembre –los organizadores debieron observar que el día siguiente sería viernes 13– un gran concierto donde coincidirían muchos músicos cubanos. Al parecer todo se desarrollaba como se había previsto hasta que, de pronto y sin anuncio previo, frente a las cámaras de televisión que en vivo transmitían para todo el país, uno de los músicos invitados, Roberto Carcassés, convirtió el episodio de las cinticas y toda la parafernalia montada, en una mueca falta de gracia; como si John Wayne llegara a su casa y encontrara, al final de la película, que su mujer usa la cinta amarilla en las relaciones con su amante, un indio fornido como el que combatía hasta el día anterior.
Roberto Carcassés demandó que, junto con “Los Cinco”, se libere el acceso a la información, que se elija al presidente por voto directo en una Cuba donde el castrismo encontró improcedente algo tan elemental, que no se distinga entre militantes y disidentes pues todos somos cubanos y que se acabe, junto con el bloqueo, el autobloqueo, que es la manera como muchos cubanos han llamado históricamente a las tantas trabas que el estado impone al desarrollo nacional. Mientras cantaba, pues toda esta petición la hizo cantando, el coro repetía: Quiero, acuérdate que siempre quiero.
Desconcertante debió resultar a los quinientos metros cuadrados de guayabera que tenía frente a sí, con sus diversos tipos de stress, relacionados todos con la omisión del criterio y la represión de la inteligencia, la demanda de Roberto Carcassés. En una declaración pública que realizó al día siguiente del evento, el músico reiteró sus palabras no sin identificarse con la causa de la libertad de los espías, incluso llamándola por el nombre que el gobierno cubano da a la misma, “El caso de los Cinco”. Y concluye Carcassés: “Me importan los Cinco, pero me importa mi vida y la de los demás también”.
En el futuro, a muchos les dolerá haberse asimilado al estado de cosas impuesto por el castrismo; haber contrastado brutalmente lo que se pensó de lo que se dijo, y haber acudido frenético a aplaudir en las pantallas el delirio de turno del dictador, les dolerá haber humillado a la gallardía y el valor en pos del reconocimiento. Será doloroso, como se duelen tantas personas capaces, al ir a la tumba con las páginas de sus libros en blanco o las líneas de sus pentagramas vacías. Nada de eso le pasará a Roberto Carcassés, tal es el poder del instante.

Boris González Arenas
 Lunes 23 de septiembre, 2013
                                                                                    
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