sábado, 10 de noviembre de 2012

Declaración No 2, 11 de noviembre de 2012

en la foto, de Claudio Fuentes, aparecen los firmantes junto a Gladys, madre de Antonio Rodiles

El pasado miércoles 7 de noviembre un grupo de ciudadanos fue arrestado frente a la denominada Sección 21 de la Seguridad del Estado, en la Avenida 31 y calle 110, municipio Marianao. El grupo, de aproximadamente diez personas, estaba allí para averiguar sobre la situación legal y el paradero de la abogada Yaremis Flores, arrestada sin el debido procedimiento horas antes.

Esta fue la primera de una serie de detenciones ilícitas que se extendió hasta el día siguiente, cuando varios amigos solidarios fueron a la unidad de Acosta, entre 2da y 3ra, municipio Diez de Octubre, para interesarse por las causas de lo ocurrido. Otros grupos de solidaridad salieron a las calles en el interior del país, siendo igualmente víctimas de arrestos y represión. Esas detenciones fueron acompañadas, en la mayoría de los casos, de la inhabilitación de los teléfonos con la complicidad de las empresas ETECSA y CUBACEL. Entre los arrestados hubo numerosos activistas relacionados con la Demanda Ciudadana por Otra Cuba, que han venido desarrollando en los últimos meses una campaña cuya finalidad es conseguir que el gobierno cubano ratifique los Pactos Internacionales de Derechos Humanos que Cuba firmó en el año 2008.

Hoy, a 72 horas del arresto violento de Antonio Rodiles, principal coordinador del proyecto Estado de SATS, y a 48 horas de la detención igualmente violenta del escritor Ángel Santiesteban, ambos siguen tras las rejas, en huelga de hambre, sin ver el sol, sin su derecho a realizar la debida llamada telefónica, y sin comunicación con sus familiares más allegados. Suponemos que la razón principal de la dilación de este encierro sea ocultar las posibles huellas de la fuerte golpiza a la que fueron sometidos en el momento de su reclusión. Hasta ahora se desconoce con precisión la situación del estado físico en que se encuentran y la futura evolución de ambos intelectuales.

El acoso policial, los arrestos arbitrarios por motivos políticos, los malos tratos, y la imputación de delitos no cometidos, son procedimientos que están completamente al margen de la ley y que estaban siendo denunciados, recientemente, por las abogadas Yaremis Flores y Laritza Diversent (de la agencia CubaLex), a la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos y al Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias, en una minuciosa labor de registro de personas que están en situaciones de riesgo. La gobernabilidad en Cuba ha devenido pura praxis represiva, más allá de cualquier supuesto signo ideológico.

Responsabilizamos a la Seguridad del Estado cubana por las consecuencias que sus acciones traigan para la vida y la salud de Antonio Rodiles, Ángel Santiesteban, y cualquier otro detenido de cuyo arresto no sepamos aún. La policía nacional debe abstenerse de cumplir las orientaciones arbitrarias y las órdenes ilegales y de presión sicológica emitidas por la Seguridad del Estado. Debe velar por el estricto cumplimiento de las leyes, por los derechos de los ciudadanos y su seguridad, por la del Estado y no por la de un gobierno de legitimidad caducada, por la de la nación cubana y no por la de la llamada Revolución.

Exigimos la liberación inmediata, sin cargos, de Antonio Rodiles y de Ángel Santiesteban. Exigimos la depuración de responsabilidades entre los paramilitares y oficiales implicados en estos hechos al margen de las leyes vigentes en nuestro país.
Esta es la reclamación legítima de una sociedad civil que no será detenida por ninguna coacción ni arrastrada a la violencia por parte del poder y que tampoco renunciará ni a uno solo de los espacios que hemos ido ganando.
Agradecemos a la comunidad internacional por la sensibilidad que demuestra con nuestra lucha. Instamos a todos los cubanos, donde quiera que estén, a que sigan solidarizándose con los anhelos de justicia y libertad de nuestra sociedad en esta coyuntura histórica definitiva.


La Habana, 11 de noviembre de 2012

Boris González Arenas
Orlando Luis Pardo Lazo
Lia Villares
Luis Trápaga
Alfredo Fernández Rodríguez
Ailer González Mena
Camilo Ernesto Olivera
David Canela
Walfrido López R.
Claudio Enrique Fuentes Madan
Luis Eligio de Omni
Kizzy de Omni
Gladys Fernández Vera

jueves, 8 de noviembre de 2012

Declaración No 1 del jueves 8 de noviembre de 2012, sobre los arrestos arbitrarios ocurridos en las últimas horas

twitpic de Yoani Sánchez el 8 de noviembre. Estación de Acosta. La Víbora.

Desde ayer miércoles 7 de noviembre de 2012 se han realizado numerosos arrestos arbitrarios que se han extendido hasta ahora. El número de los detenidos en el momento es imposible de contabilizar pues, como en ocasiones anteriores, los teléfonos móviles y fijos de los implicados han sido intervenidos y su funcionalidad anulada. Entre los arrestados están Antonio Rodiles y Yoani Sánchez.
El detonante de la actual situación fue el arresto hecho en su casa de la abogada independiente Yaremis Flores, de la asociación jurídica CubaLex. A raíz del cual fue un grupo de personas a reclamar su liberación inmediata frente al cuartel de la Seguridad del Estado conocido por Sección 21, en la avenida 31 y 110, Playa. Su esposo Veizant Boloy, también jurista, fue el primero en ser arrestado cuando se interesaba por el paradero de Yaremis. Todos los amigos que exigieron alguna explicación fueron apresados, de forma violenta.
Hoy ocurrió lo mismo frente a la estación de Aguilera donde se encuentran hace más de 24 horas Antonio Rodiles y Laritza Diversent, abogada de CubaLex. Las personas que allí esperaban pacíficamente que alguien les respondiera con palabras sólo recibieron una dura golpiza y que los metieran tras las rejas.
Algunos detenidos entre ayer y hoy son: Andrés Pérez, Mario Morago, Vladimir Torres, Rolando Rabanal, Luis M. Fumero, Ailer González (liberada hoy alrededor de la 1 pm), Antonio Rodiles, Eugenio Leal, Agustín y Angel Santiesteban, quien fuera duramente apaleado. Claudio Fuentes sigue desaparecido. 
A los detenidos en la capital se suman José Daniel Ferrer, de la UNPACU, en Santiago de Cuba y Enyor Díaz Allen de HablemosPress, en Guantánamo.
El artículo 58 de la Constitución -vigente- de la República de Cuba dice:
La libertad e inviolabilidad de su persona están garantizadas a todos los que residen en el territorio nacional.
Nadie puede ser detenido sino en los casos, en la forma y con las garantías que prescriben las leyes…
La razón de estas detenciones no ha sido comunicada, ni a los familiares de los arrestados ni, por supuesto, en los medios de prensa nacionales.
Pero los motivos pueden ser numerosos. Un día después de obtener Barack Obama la reelección como presidente de los Estados Unidos, los agentes de la dictadura cubana pueden sentirse tentados a ratificar a la población cubana el absoluto menosprecio que sienten por nuestros derechos universales e inalienables. A la comunidad internacional se le notifica, de este modo, la absoluta impunidad con que seguimos siendo tratados los que, desde este infinito archipiélago, estamos decididos a plantar, en nuestra fértil tierra, el gran árbol de la libertad.
No se nos escapa la crítica situación que se presenta en el Oriente del país, donde el paso del huracán Sandy ha agravado la situación alimentaria y sanitaria, habiéndose reportado en diversas regiones la aparición de casos de cólera, que el gobierno cubano encubre y que se sumarían a la extensa epidemia de dengue que hemos padecido por varios meses, cuyas estadísticas son también un "estricto secreto de estado".
La muerte de Fidel o Raúl Castro, sería otra razón de peso para extirpar a la sociedad civil cubana sus más locuaces representantes. Un gobierno cobarde entraría en pánico si además quedara acéfalo.
El grupo arrestado ha venido participando desde hace meses en la campaña cívica Por otra Cuba, donde se insta al gobierno de Raúl Castro a ratificar el Pacto de los Derechos Políticos y Civiles y el Pacto de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, firmados por el gobierno cubano el 28 de febrero del 2008 en la ciudad de Nueva York, único paso verdaderamente esperanzador, por las obligaciones que tal ratificación impica para este triste gobierno. Las consecuencias de esa ratificación sería la sustitución definitiva del aparato de gobierno de Fidel Castro.
Demandamos, de modo inmediato, la liberación sin cargos de los diversos arrestados.
El cese definitivo de los arrestos arbitrarios y que entorpecen el desarrollo de las actividades cívicas que organiza la sociedad civil.
Pedimos al pueblo cubano que evalúe la complicidad que se deriva de la acción intimidada, que no acepte el engaño que supone la extensión de un régimen de permisos, cuando tan cerca estamos de un régimen de libertades y a la comunidad internacional, que mantenga el apoyo que dispensa a nuestra sociedad civil, pues Cuba sigue mereciendo, como el resto de las naciones, la libertad plena y el autogobierno soberano.

Boris González Arenas

miércoles, 3 de octubre de 2012

Padre, aparta de mi este cáliz



Un día cualquiera alguien puede aparecer y cambiar su curso. Son tantas las maneras como ese cambio puede llegar que con el tiempo debemos aprender a identificar el instante, si queremos conocernos mejor. Algo viene a hacernos sentir bien, conspirar contra la apariencia de actualidad con que el ahora esconde la profundidad del tiempo.
Una mujer escucha la canción En construcción, de Chico Buarque, los que no conocen el tema se admiran de su letra, pero otros la hemos escuchado muchas veces. En ella, el protagonista va sufriendo una serie de mutaciones en una vida de cuya rutina no puede escapar, se convierte en un animal donde las muestras de afecto pierden todo sentido, para terminar estallado; primero de un modo sorprendente interrumpiendo el tráfico, al final, ya carente de toda materia humana, hecho un paquete flácido. Chico Buarque escribió esto en medio de la dictadura que desgobernó Brasil. Prohibida la libertad, lo que tenemos de humano se difumina. Nuestras acciones son invadidas por la rutina y aún los momentos más bellos parecen dibujar una mueca de asco. Nada vive bajo el peso de los tiranos, nada vive en Cuba. Lo único que estos momentos tienen de humanos es el grito. La plegaria, dirigir los ojos a algo que no sea un semejante del que se teme pueda delatarnos. Dios o los dioses se convierten en confidentes y el arte se llena de alusiones divinas. Así parió Chico Buarque otro de sus temas inmortales: Calise. La canción comienza pidiendo: “padre, aparta de mi este cáliz”. La semejanza de pronunciación que en portugués tienen la palabra cáliz y la palabra cállese, permite un juego de palabras donde la vociferación del militar viene a silenciar la petición del desgraciado a lo largo del tema. Después de estas dos canciones todo compositor podría ir a dormir, su vivacidad queda en el aire y el tiempo y el espacio son incapaces de aprehenderlo.
Próximamente serán las elecciones en Venezuela y un Chávez agonizante, física y espiritualmente, no para de amenazar con la guerra civil, de insultar a su contrario, de responder con miedo al agotamiento. Su derrota sería para Cuba el fin, una vez más, de un régimen de beneficios desmedidos por servicios deficientes. El ahondamiento consecuente de la crisis económica cubana obligaría a Raúl Castro a acelerar un sistema de reformas empantanado, a implementar una ley migratoria que favorecería la ya lamentable enajenación, para Cuba, de muchos de sus mejores y más preparados jóvenes, y a acrecentar la violencia contra la sociedad civil cubana que anhela conseguir la suplantación de sus expirados gobernantes.
Los temas de Chico Buarque tienen hoy, por tanto, la fuerza que tuvieron siempre para las sociedades donde la libertad permanece anegada en los drenajes de ciudades ruinosas y campos secos. Para Cuba, donde todos los que somos padres o madres queremos disfrutar la libertad sin tener que huir con nuestros hijos de los fragmentos de metralla, sin un avión bombardeando las tiendas de víveres como pasa en las zonas rebeldes de la ciudad siria de Alepo, sin una mano infantil, rígida, saliendo de entre las piedras; para Cuba Chico Buarque conmueve como el primer día.           

De muito gorda a porca já não anda,
de muito usada a faca já não corta;
como é difícil, pai, abrir a porta,
[1]
               
 Chico Buarque: Calise

Boris G. Arenas


[1] De tan gorda la puerca ya no anda/ de tan usada la daga ya no corta/ qué difícil es, padre, abrir la puerta (Chico Buarque Calise)
Esta y otras informaciónes fueron tomadas de: http://sanchezsottosanto.over-blog.es/

lunes, 10 de septiembre de 2012

Por Estado de Sats

El pasado sábado primero de septiembre, un grupo de personas nos reunimos en 110 y 31, frente a una antigua estación de policía (de las que no fueron convertidas en escuelas) y una casa (de las que fueron convertidas en cuarteles) que cobija una unidad  del Departamento de la Insalubridad del Estado, más conocida como DSE. La razón de nuestra presencia allí era manifestar el rechazo al entorpecimiento que ha tenido en los últimos meses, para su desempeño, Estado de Sats.
Organizado por Antonio Rodiles, Estado de Sats reúne y da voz a la sociedad civil cubana en un espacio independiente de condicionantes políticas: pero no es fácil. Desde hace algún tiempo, numerosos asistentes son secuestrados por unas horas y en ocasiones la retención llega a los especialistas invitados.
Los secuestradores no son otros que los oficiales de la insalubridad descrita. La mañana del sábado 1 de septiembre arrestaron a Orlando Luis Pardo Lazo, quien esa noche debía presentar a los ganadores del concurso Nuevo Pensamiento Cubano. Harto, Antonio convocó a un grupo de amigos para que fuéramos con él a la Unidad de la Inseguridad del Establo, más conocida como DSE –cambian de nombre por problemas de seguridad- para exigir la inmediata liberación de Orlando Luis y el cese de los secuestros que entorpecen la realización de Estado de Sats.
Las detenciones para evitar la protesta convocada por Antonio comenzaron bien pronto. Cuando yo estaba llegando pude ver que el músico Ciro Javier Díaz estaba detenido a unos doscientos metros del lugar de reunión. Ciro estaba sentado y esposado, al menos eso me pareció pues sus manos estaban persistentemente escondidas detrás de la espalda y rodeado de hombres rollizos (ya esclareceré el por qué de esta denominación) que no parecían miembros de ninguna agrupación musical ni siquiera “Pupy y los que son, son”.
La avenida treinta y uno es una céntrica avenida habanera que en la calle ciento diez (el punto de encuentro establecido por Antonio Rodiles) está próxima a concluir –o comenzar- en la entrada del Hospital Militar. Ciro, el de La Babosa Azul y Porno para Ricardo, estaba detenido en la esquina de treinta y uno y veinticinco, justo donde la avenida veinticinco se estrella contra el campo de deportes –lo que queda de él, del preuniversitario Manolito Aguiar (no voy a explicar quién fue Manolito Aguiar, porque por la sólida formación en historia que recibimos en nuestras escuelas, todo el mundo sabe que era de Marianao y murió peleando a tiros contra Ramón Calviño Insúa, uno de los asesinos de la dictadura anterior, que murió a tiros de la actual, poco después de ser apresado en Girón en Abril de 1961).
Pues bien, entre 25 y 31 y 114 y 31, los espacios donde funcionó el sistema de detención, estábamos nosotros. Poco después de yo llegar, en un carro de diez pesos, los “rollizos” decidieron cerrar el fragmento de avenida descrito y con ello cerrar la posibilidad de que siguieran llegando convocados al llamado de Antonio Rodiles en alguno de los cientos de carros que toman por esa avenida en ambas direcciones. El movimiento en esa avenida un sábado por la noche no fue tenido en cuenta por quienes consideraron que quince personas éramos peligro suficiente como para comenzar un absoluto plan de aislamiento. Así permanecería la calle, cerrada por unas horas más y manteniéndonos en alerta, por la sospechosa reunión de personas al alcance de nuestra vista.

 
Así lució la calle desde el lugar donde estábamos reunidos
Foto: Claudio Fuentes Madan

En algún momento dobló frente a nosotros y se internó en la estación de policía, un pequeño jeep que llevaba unas cuatro mujeres vestidas en pijamas, quienes no dudamos que serían las amas de casa que, como en otras ocasiones, fungirían como el sector femenino del vecindario ofendido.
Fueron varias horas. En algún momento escuchamos salir del patio de la casa del DSE (Departamento de los Saciados por el Estado) voces, muy profesionales, que auguraban una confrontación en la que recibiríamos golpes a la altura de nuestra estatura, pues afirmaba una de las voces que le dejaran al fuertecito a él.
Cerca de la medianoche y poco después de que abrieran el tráfico de los dos carriles, unas cuatro horas después de haberlo cerrado, recibimos la noticia de que Orlando Luis Pardo Lazo estaba en libertad –no en el antiguo Cuartel Columbia convertido en escuela y ruinas- si no en la calle, liberado por sus mismos captores. Aún así decidimos que no nos moveríamos de allí hasta que los más de diez detenidos de ese día salieran en libertad. Nos dirigimos, unos doce, a la entrada de la casa (hoy cuartel) y ahora puedo explicar el por qué de mi apelación a la palabra “rollizo”: el parqueo de la unidad, bastante oscuro todo, parecía una reunión de gorditos, sería una calumnia del imperialismo decir que todos eran gordos, pero había un alto número de ellos. El lector hasta este momento puede pensar que mi insistencia en el excesivo peso de nuestra oficialidad obedece a algún prejuicio con el mundo obeso, pero en realidad es a la tristeza que me produce ver las escuelas con nuestros niños demasiado delgados y constatar los pobrísimos almuerzos escolares, o ir a cualquiera de los hospitales dispuestos para tratar de contener la recurrente epidemia de dengue de la que no se habla y donde el almuerzo pueden ser unos coditos tal como vinieron al mundo pero un poco más blandos. Ese contraste alimenticio es suficiente como para exigir a nuestras fuerzas armadas un poco más de vergüenza, probidad y decoro del que carecían, sin duda alguna, los gorditos de marras. 
Después de mucho rato tratando de contactar con el Ciro, logramos comunicar con él y nos confirmó que estaba libre. Con su libertad y la de los demás apresados confirmada, pusimos punto final a nuestra presencia en el lugar, no sin antes aplaudirnos por muchas razones, entre ellas por haber sido dignos de la humanidad que poseemos.
¿Qué fue, sin embargo, lo más esperanzador de aquella jornada?
A nuestras espaldas, en aquél lugar, había una casa. Uno de sus inquilinos se mantuvo atento a nosotros todo el tiempo. Nos dejó pasar al baño, nos brindó agua, ya bien tarde en la noche nos regaló caramelos –no voy a narrar aquí el modo como nos comimos aquellos caramelos porque sería indigno de esta gallarda crónica-, todo eso sin conocer nuestras razones y alegando –cuando se las explicó Claudio Fuentes, muy sabiamente- que no necesitaba explicación, que él era cubano y un ser humano y que eso era suficiente. Si los cubanos somos como él, si somos sinceros en nuestros deseos de hacer a nuestro país libre, próspero y de hombres y mujeres dignos; la epidemia del odio, expandida desde mucho antes que el dengue, el cólera y la miseria, tiene sus días contados y la bandera de la victoria ya tiene más de tres franjas cosidas.
Boris G. Arenas

martes, 12 de junio de 2012

El contrario no es enemigo


No podemos invocar a Dios, Padre de todos,
 si nos negamos a conducirnos fraternalmente con algunos hombres, creados a imagen de Dios.
                                                                     Nostra Aetate [1]

Es difícil muchas veces entender que el recelo de nuestro vecino por el muro que hemos levantado no responde a la envidia, ni a un sentimiento de malicia que no puede reprimir. El muro nuestro puede restarle, como nos ha dicho, luz. También puede temer que alguien se suba en el muro y desde allí salté a su patio, lo que le obliga a recoger en la noche el cubo de la limpieza o la ropa que dejaba secando hasta el día siguiente.
Cuanto más, con su disgusto, el vecino puede ser nuestro contrario. No demolerá el muro en la noche, no reclamará nuestro esfuerzo en una ayuda cualquiera para, una vez desprevenidos, asestarnos un golpe demoledor con un trozo de hierro que ya tiene preparado, no le dirá a su hijo que golpee al nuestro, ni irá corriendo a denunciarnos por alquilar nuestra vivienda a un extranjero.
Cuando algunos intelectuales o sacerdotes de la Iglesia Católica Cubana (no la "Iglesia Cubana", que son muchas) hablan de "la oposición", como un todo de una sola epidermis, cometen a sabiendas un error propio de los contrarios, no de los enemigos. Buscan legitimar su pretensión de estar en el medio de dos fuerzas y para ello es más fácil caracterizar, a ambas, de modo semejante. Desconocen que muchos fieles de su Iglesia participan desde hace muchos años, de manera brillante, en ese movimiento plural e indefinible que se opone a la dictadura que nos humilla; lo hacen por la sociedad cubana, por ellos (por el horror que produce a los dignos sentirse deshonrosos de su dignidad) y por la Iglesia Católica Cubana, de la que son miembros honorables. Porque no hay nada tan honorable como ser fieles a tan diversas responsabilidades.
Pero no es la Iglesia la que requerirá a nuestro hijo con esa dialéctica atroz de la intimidación y el premio para llevarlo a otras tierras a que entregue su vida, cuando aún no tiene barbas y el fusil excede la proporción debida entre el tamaño del arma y el del cuerpo que la porta. Tampoco la Iglesia pondrá a nuestra esposa en el dilema de continuar a nuestro lado, con hambre y sin esperanzas, o marchar bien lejos a vender barato nuestro trabajo, para cobrarse los beneficios. Tampoco la Iglesia será la Única, la Obligatoria, la que te niegue tú dignidad si no le perteneces, tú integridad si no te le entregas.
Ciertamente tú contrario puede convertirse en tú enemigo. En la década del cincuenta del siglo XX Fidel Castro entregaba sanos y satisfechos a los soldados que caían prisioneros del Ejército Rebelde, la sociedad cubana se sintió maravillada con la gallardía de aquél movimiento dispuesto a morir sin rencor. Como un triunfo del contrario se vivió el Primero de Enero de 1959, apenas días después comenzaron los fusilamientos sumarios, los juicios repetidos hasta conseguir la condena deseada, las depuraciones crueles; la conocida dinámica del crimen como forma de gobierno, la conversión no ya del contrario, sino del otro, en enemigo. Ese modo artero de sojuzgar que usaron los que parecían idóneos para el gobierno y que dura, sin ninguna duda, hasta nuestros días.
Nada de esto hay en las declaraciones que, desde La Iglesia Católica Cubana (no la "Iglesia Cubana") realizan algunos de sus intelectuales o clérigos. Si los autores del editorial El compromiso con la verdad[2] (Espacio Laical No 2 del 2012), elucubraron "un frente" contra la Iglesia Católica Cubana y su máxima autoridad eclesiástica en la isla, el Cardenal Jaime Ortega; no lo hizo Orlando Márquez Hidalgo, director de la Revista Palabra Nueva, en la ponencia presentada en LASA 2012 y titulada La Iglesia como puente de acercamiento. Ambas son publicaciones de la Iglesia Católica Cubana y ambas responden a la política actual de esa institución.
Tampoco pretendió Hidalgo que el puente que puede tender la Iglesia Católica Cubana  sea el único ni el mejor, que los que no quieran cruzarlo sean "incapaces de asumir un quehacer y un discurso bien fundamentado, sereno, propositivo e inclusivo"[3].
Dijo:
"…no basta la existencia del puente si las personas no están dispuestas a cruzarlo, o no sabemos construir y habilitar el puente. El significado necesita del significante, de lo contrario el puente puede ser tan solo una estructura-ficción,…[4]"

Algunas lozas faltan al puente desde el momento que personas como Yoani Sánchez o Dagoberto Valdez, entre otros, tan importantes en nuestra sociedad contemporánea, están ausentes por completo de cada uno de los números de sus revistas, de las invitaciones a sus actos académicos y litúrgicos, y de sus numerosas declaraciones oficiales, donde no faltan a menudo figuras relacionadas al estado enemigo.
Falta también el reconocimiento a esas mujeres extraordinarias que, vestidas de blanco y con flores en la mano, convergieron con la Iglesia Católica Cubana, no buscando la sombra de la institución sino aunando sus luces; el reconocimiento de Guillermo Fariñas, que con la fuerza que en las carreras de relevo potencia los rendimientos, mantuvo encendida la gran protesta que ultimó a  Orlando Zapata Tamayo. Ese reconocimiento falta y de ahí parten las reservas de contrarios que hoy pueden erigirse, reservas que no son, ni un muro para atropellar al vecino, ni un puente horadado para ver caer al que le cruza, como parecen haberse complacido en declarar los redactores de El compromiso con la verdad.
                                                                                      Boris González Arenas
                                                   





[1] Declaración del Concilio Vaticano II sobre las relaciones de la Iglesia Católica con las religiones no cristianas. Aprobada en San Pedro el 28 de octubre de 1965
[2] José Ramón Pérez, Roberto Veiga, Lenier González y Alexis Pestano
[3] "El compromiso con la verdad". José Ramón Pérez, Roberto Veiga, Lenier González y Alexis Pestano. Versión digital.
[4] "La Iglesia como puente de acercamiento" Orlando Márquez Hidalgo LASA 2012. Versión digital.

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