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martes, 21 de abril de 2015

El grupo y la muerte

                                      Yo lo vi / Francisco de Goya,              
                                      Tomado de:https://www.museodelprado.es/typo3temp/pics/2fee04e03d.jpg 
                                                         
No está bien, no está bien gritar hasta anular la voz del que numéricamente es inferior. Azuzar seres humanos hasta hacerles perder la razón. Instar al débil a encontrar fuerza en el grupo. Difuminar del individuo la compasión, la solidaridad y la paz.
Los gritos de la delegación cubana impidiendo la realización de las actividades organizadas a tenor del Foro de la sociedad civil de las Américas avergüenzan a la sensatez y la razón. Orgullo deben sentir los cubanos que no fueron convocados a participar de la delegación de la sociedad civil estatal. Toda vez que un aficionado del castrismo es ignorado, un cobarde no es llamado, un colaborador falta a su cita, se salva un poco. Aumenta la absorción de los minerales en su proceso de digestión, las líneas de la cobertura moral en su móvil, la nitidez de sus rasgos en las fotos de familia.
Al ver el guion de la sociedad civil estatal, algunos especulamos sobre cuál 
sería la suerte de la anunciada visita de Raúl Modesto, el dictador cubano
Cuesta recuperarse de la sorpresa. Paramilitares cubanos apostados en torno de la delegación cubana en el Hotel El Panamá, donde en la mañana del viernes nueve de abril acosaron como fieras a miembros de otra parte de la sociedad civil cubana y cuanto asistente al foro pedía respeto. Eusebio Leal declarando días antes que nunca dará el primer golpe físico ni verbal, Abel Prieto instando a demostrar que Cuba no está controlada por el gobierno y los gritos, los golpes, el escarnio, el repudio, el paredón.

domingo, 23 de marzo de 2014

A la revista Espacio Laical


Estimado Roberto Veiga González, editor de la Revista Espacio Laical:
Me dirijo a usted con la intención de comentarle algunas ideas a propósito de la lectura del artículo: «Presidente Obama: tiempo para una política creativa para Cuba» (Espacio Laical, Año 9, No 4/2013), del intelectual exiliado en los Estados Unidos, Arturo López-Levy, conferencista –leo al final del número– de la Universidad de Denver.
Para los que vivimos en Cuba, con la condición de buscavidas que ello acarrea, y pretendemos además realizar una labor como intelectuales, la existencia es en extremo difícil. Si a ese escenario le ponemos el adjetivo “religioso” u “opositor”, más allá de las diferencias entre ambos, todo se vuelve más ingrato. Sospecho lo difícil que es llevar adelante una revista como Espacio Laical, aun respetando la ojeriza oficial a la oposición cubana, lo que nos aleja de sus páginas y eventos. Es por ello, porque los miembros de esa oposición no podemos participar de Espacio Laical,  que me ha resultado contraproducente la publicación del artículo del profesor López-Levy con los comentarios que realiza a propósito de Berta Soler y Guillermo Fariñas.
En su artículo, López-Levy analiza la presencia de Barack Obama en un acto de recaudación de fondos de la Fundación Nacional Cubano Americana donde, al parecer, se reunió con Guillermo Fariñas y Berta Soler.
Dice López-Levy:
 «Algunos análisis de la derecha y de la izquierda han enfatizado un par de fotos del presidente, una con Berta Soler, una señora que dice que la Cuba de la dictadura de Batista era una “tacita de oro” y la otra con el opositor santaclareño Guillermo Fariñas, quien presume de vínculos con militares cubanos identificados con el discurso opositor».
El artículo del profesor López-Levy continúa refiriendo el tema de la intervención de Barack Obama que, según él, «es un cuestionamiento respetuoso a la política de aislamiento contra Cuba por anacrónica», pero lo que me ocupa en este momento es la declaración a propósito de Guillermo Fariñas y Berta Soler y atañe más a la naturaleza de Espacio Laical, que al contenido del artículo.
Fariñas y Soler son dos miembros prominentes de la oposición activa cubana; la señora Soler encabeza el movimiento de las Damas de Blanco desde que pereció su líder fundadora, Laura Pollán. Estas mujeres merecen respeto y tienen una historia de agresiones bárbaras por parte del Estado cubano. Durante años se enfrentaron solas a las movilizaciones que en su contra organizaba la Seguridad del Estado, sin declinar su voluntad de ver a sus esposos libres, los que habían sido encarcelados en uno de esos momentos de frenesí con que Fidel A. Castro supo aterrar a la sociedad cubana por décadas. Estas mujeres supieron hacer del terror una energía movilizadora y, para su orgullo y gloria, vencieron.
Pero la lucha por la libertad de nuestros presos políticos no tiene como gestor solo al grupo de mujeres que conforman las Damas de Blanco. Hay otros dos protagonistas fundamentales: Orlando Zapata Tamayo y Guillermo Fariñas. Como conoce, Orlando Zapata Tamayo llevó hasta sus últimas consecuencias una huelga de hambre, y su deceso, en febrero de 2010, se convirtió en el símbolo del horror sufrido por la oposición y, por extensión, -la finalidad del terror no son sus víctimas- por todo el pueblo cubano bajo el castrismo. Guillermo Fariñas fue, durante los días siguientes a la muerte de Zapata Tamayo, el corazón que mantuvo viva su agonía. Desde su casa se declaró en huelga de hambre decidido a abandonarla solo si nuestros presos políticos, los mismos esposos reclamados por las Damas de Blanco, eran liberados. A la conmoción internacional por la muerte de Zapata Tamayo, se sumó el intenso seguimiento de la condición de Fariñas en un forcejeo insólito con la dictadura cubana que debió, días antes de la muerte del líder opositor, deponer su arrogancia característica y consentir la libertad demandada.
Guillermo Fariñas fue además miembro del ejército cubano y es veterano de la Guerra de Angola, demasiada historia para mencionarlo solo de pasada y caracterizándolo como un presumido. Berta Soler y Guillermo Fariñas siguen hoy enfrentando las más diversas represiones por la decidida actividad opositora que realizan.
No tengo la menor duda de que las generaciones futuras se admirarán de la proeza que antecedió la libertad de nuestros presos políticos. Ambos, Berta Soler como miembro de las Damas de Blanco y Guillermo Fariñas, adquirieron rango de próceres en aquellas jornadas, y no es por gusto que el señor Barack Obama aparece con ellos en la actividad analizada por el profesor López-Levy. Soler y Fariñas son la expresión de esa Cuba que ha cambiado, que demanda en palabras de Obama una transformación de la política de los Estados Unidos hacia nuestro país, pues cuando el proceder que López-Levy califica ahora de anacrónico fue establecido, nuestros opositores eran asesinados frente al pelotón de fusilamiento o confinados por décadas en apestosas celdas sin que el mundo pudiera siquiera saber sus nombres. Los que organizaban semejantes matanzas y confinaban a nuestros compatriotas, los suyos y los míos, eran los mismos caudillos que hoy están al frente de nuestro Estado.
Quiera la suerte que ese necesario cambio de política no olvide a los cubanos que combatimos la dictadura ni a los millones que han padecido un exilio cruel, pues sin dudas –y se lo digo sin menoscabo del respeto que le profeso- no serán Espacio Laical ni Arturo López-Levy los que nos recordarán con la intensidad necesaria.
A la dictadura cubana, es cierto, se le ha hecho mucho más difícil mantener aquellos procedimientos represivos que usó décadas atrás y hoy nos criminaliza por delitos comunes, allana nuestras viviendas robando impunemente nuestros bienes, impide nuestros movimientos y reuniones y quizás nos mata, pero a hurtadillas, lo que explicaría las extrañas muertes de Laura Pollán, Oswaldo Payá y Harold Cepero.
¿Por qué le escribo entonces si no dudo de la admiración extraordinaria que Berta Soler y Guillermo Fariñas despiertan?
Pienso que al reproducir su revista el artículo del profesor López-Levy con semejante comentario, sabiendo que Guillermo Fariñas, Berta Soler y el resto de la oposición cubana tienen cerradas estas páginas por una voluntad ajena a usted y a su equipo de realización, es Espacio Laical y no el profesor López-Levy, que puede tener en su exilio la opinión que la ocasión le merezca, la que sale lastimada. Ha cabido a la prensa castrista la costumbre de ignorar y calumniar a quien le venga en gana a Fidel A. Castro primero y a Raúl M. Castro después, sin dar posibilidad de respuesta a sus víctimas. No creo, en ningún caso, que Espacio Laical debe adquirir semejante práctica.
Admiro el trabajo de Espacio Laical y es por ello que le pido mayor consideración hacia aquellos miembros de la sociedad cubana que estamos privados de aparecer en sus páginas, no por casualidad los mismos que estamos impedidos de aparecer en cualquier sitio oficial o público de Cuba. Creo que ello hará de Espacio Laical una revista de mayor alcance y estima.

Cordialmente,
Boris González Arenas

PD: Ojalá pueda usted publicar este comentario en su revista. Cualquiera que sea la decisión, le pido que me realice un acuse de recibo para saber que, al ponerlo en mi blog (http//www.probidadcuba.blogspot.com), ha sido ya recibido por usted.

Muchas gracias

espaciolaical@ccpfv.arqhabana.org


domingo, 2 de diciembre de 2012

Por Estado de SATS II. La libertad de Antonio Rodiles

James Ensor: Cristo entrando en Bruselas

Finalmente hemos celebrado la libertad de Antonio Rodiles, fue el lunes 26 de noviembre de 2012, diecinueve días después de su arresto brutal frente a la Sección Veintiuno de la Depauperada Salubridad del Estado, conocida también como DSE. Pedazo, trozo, cacho, toda sección remite a falta de integridad, coraje, plenitud. Puede referir también algo en construcción, aspiración de incrementar su dignidad, llegar a ser. Nada de eso existe en este caso, los llamados Órganos de la Seguridad del Estado de Cuba cocinan las acciones a la sombra: donde un ciudadano habla, ellos cuchichean, donde una mujer íntegra se erige en tribuno frontal, ellos buscan el costado, la mentira.
Antonio Rodiles fue golpeado, más aún, insultado, vejado; una de sus manos fue machacada por una mujer con el tacón de su zapato aprovechando que Antonio las tenía apoyadas sobre el carro policial al que se negaba a entrar. Antonio vio a la mujer y cuenta que ella reía. Esa risa la hemos visto ya, en los videos de acoso y golpeaduras a las Damas de Blanco, en una situación similar contra Reinaldo Escobar, en las imágenes de las marchas frente a la Embajada del Perú, en los conductores del barco responsable del hundimiento del transbordador Trece de Marzo que en agosto de 1994 llenó de muerte el horizonte habanero, en los testimonios de las víctimas de tantas décadas de incitación a la barbarie desde la tribuna esclerosada. Es una risa infrahumana; quienes la profieren, hombres o mujeres, parecen haber curtido el rostro durante décadas para llegar a esa mueca sórdida. Pero estuvo también antes, mucho antes, quizás ha estado siempre. El pintor James Ensor la reprodujo en 1888: es el público que recibe a Jesús en su cuadro Cristo entrando en Bruselas.
Han sido días duros para todos, días de incertidumbre. Su arresto ocurrió horas después de la victoria electoral de Barack Obama. Antonio estaba enfrascado en la recogida de bienes de consumo para enviar al oriente del país, donde los destrozos del huracán Sandy parecen insalvables mientras el dengue y el cólera siguen haciendo estragos. Es también Antonio el Coordinador Nacional de la campaña Por otra Cuba, que ha sido articulada a nivel nacional con algunas de las figuras más interesantes de la sociedad civil, consiguiendo que los ciudadanos cubanos se familiaricen con el Pacto de los Derechos Políticos y Civiles y el Pacto de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de las Naciones Unidas, que fueron firmados por el gobierno cubano en febrero del año 2008, pero que requieren ser ratificados para que nuestro sombrío sistema legal tenga que reformarse a su tenor. Se suma a todo ello Estado de Sats, su proyecto originario, las entrevistas, la organización de encuentros, los programas de cine, las publicaciones periódicas.
Sus días de prisión, sin embargo, nos acercaron más a Antonio Rodiles, sus amigos hemos podido estar más cerca de su papá y su mamá de lo que habíamos estado antes. Hemos comprendido el origen de su osadía. Su mamá no paraba de trabajar y atendernos, sugerir ideas, participar de nuestras actividades, salir en nuestras fotos, rubricar nuestros documentos. Es un placer su presencia en esas imágenes y que su firma participe con la nuestra. Un gran placer.
También compartimos con su papá. Todos hemos admirado esa disposición del padre de Antonio a servirle de compañía en sus andanzas. Quedándose siempre dentro del carro destartalado mientras Antonio sube a nuestras casas. ¡Qué humildad en alguien con su historia! Me emociona pensar que algún día puedan mis hijos estar en peligro y sea yo el que no me despegue de ellos con tal de exponer mi cuerpo anciano a las embestidas de las bestias. Los padres son una fuerza sobrenatural y en el caso de Antonio Rodiles esa potencia está por entero a su servicio.
Otra persona se destacó en especial en estos días de zozobra en que tan al tanto estuvimos todos: Claudio Fuentes Madan. Claudio fue apresado al día siguiente de la detención de Antonio mientras demandaba su libertad frente a la estación de policía que está en la Avenida Acosta, en el municipio Diez de Octubre. Estaban con él Ángel Santiesteban y Yoani Sánchez, entre otros. No fue hasta dos días después, el domingo 11 de noviembre, que Claudio salió libre. Desde ese momento acompañó a los padres de Antonio hasta conseguir que ellos sumaran, a la zozobra por ver llegar al hijo de la prisión, la inquietud por ver llegar a Claudio cada noche.
Hay ocasiones en que ni siquiera son necesarias pocas palabras para entender. Nada dijeron de la detención de Antonio los periodistas de los medios de difusión oficiales, esos difusores del miedo; tampoco habló el Minint ni el Comisionado Nacional de Béisbol, ni el general que levantó la mano en 1989 aprobando la muerte de su compañero de tantos años, para regresar a su casa y conservar el juego de muebles, la esposa joven y la poca vida que queda después de la traición.
En todo sistema social crecemos parejos los que amamos la libertad y los que la desprecian y se avergüenzan frente a ella, retorcimientos estos últimos para los que el castrismo es levadura generosa. Frente a Antonio Rodiles, y los bravos que le acompañaban el pasado día 7 de noviembre de 2012, estos esbirros pudieron percibirse por un instante de lucidez en toda la degradación que les conforma; ni el uniforme verde olivo, ni las estrellas del hombro, ni la miserable cohorte de oportunistas viciados, impiden en el enfermo de mal el impacto de tal instante. Doloroso debió haber sido, tan doloroso que al encimarse a Antonio no pudieron evitar, ni el frenesí canallesco, ni la risa histérica de las hienas.

Boris González Arenas
1 de diciembre 2012
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